viernes, 26 de octubre de 2012

Describir el escribir


CULTURA IDIOMÁTICA I
Universidad de Antioquia
Facultad de Comunicaciones—Alejandro Uribe


Nombre: Daniel Restrepo García, Diego Osorno, Laura V. Marin
Fecha: 26 de octubre de 2012
Tema: Relatoría 2. Describir el escribir
Bibliografía: Cassany, Daniel. Describir el escribir. (1987). Capítulo 3 y 4.  Barcelona: Paidós Ibérica.

____________________________________________________

                                                                                                   
Daniel Cassany (1987) en el tercer  capítulo “cómo se aprende a escribir” describe: la prosa del escritor  y la prosa del lector, y las presenta como herramientas para el proceso de escritura; la primera para generar ideas y la segunda para planificar, rectificar y examinar lo que se tiene.
La teoría precisa diferencias importantes porque en el momento de escribir los autores suponen que el lector contextualiza o infiere exactamente lo que se quiere transmitir, efectos que no son generales ya que cada uno hace una construcción de las lecturas según sus experiencias.
Cassany (1987) propone dos instancias a la hora de escribir: primero en prosa de escritor y luego en prosa del lector, lo que indicaría plasmar las ideas sin complicaciones al inicio del proceso de escritura y evitando hacerse preguntas como: “¿me estoy haciendo entender?”, para después pasar a escribir lo que se quiere decir claramente y en un lenguaje sencillo.  

En el capítulo “el proceso cognitivo” El autor describe detalladamente “las diferentes operaciones intelectuales que realiza un autor para escribir un texto” (Cassany. 1987: 145), y los métodos a los que se referencia para el análisis: introspectivo o protocolario (Flower y Hayes. (1981). Citado en Cassany. 1987: 146 ).  El proceso cognitivo  consta de tres unidades: la situación de comunicación, la memoria a largo plazo del escritor y los procesos de escritura y está conformado por diferentes subprocesos de constante interacción entre ellos.

Este libro trae a presencia lo ausente evidenciando lo que muchas veces los escritores pasamos por desapercibido, pequeños pero importantes detalles en la construcción de los textos. En general enseña que es muy importante saber a quién (o quiénes) van dirigidos los escritos, para dominar el código a emplear con el objetivo de ser claro al momento de expresar las ideas.